Las doce,
los cuatro escudos perfectos de la noche.
Cuatro nadas
falange espartana
dejando a la vista
un mundo de silencio.
Hora etérea,
estoico mensajero,
perverso presagio
de un sueño sin sueños.
Origen y fin de los tiempos.
En ti, fugaz momento
el Sol lleva mucho puesto,
pero eres crepúsculo,
cambio vespertino
o atardecer suculento;
eres final de los mundos,
otros mundos
todos viejos.
Que ya no merecen la pena.
Así mismo eres la prueba
que no pasaron los muertos,
eres otro valioso aquí y ahora
en un mundo aventurero.
Eres un diferencial de vida.
Eres historia,
solo eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario