Yo no te tengo miedo,
porque sé que eres los ríos de antaño
que corren entre mareas y flujos
de amor marcados.
Yo no te sueño,
porque eres las montañas
sempiternas de mi alma
que pinté en infinitos cuadros
con tu gracia.
Yo no
levanto torres de bruma
sobre cimientos inalcanzables,
ultraterrenos,
ni voy por fantásticos reinos
que en amar me fueron prohibidos.
No voy por fantásticos reinos
sanguinos,
no por antiguas montañas,
no por sinuosos ríos,
ni creo en hadas ni en cuentos
viejos, olvidados,
muertos.
Vacíos.
Yo ya
siquiera divago,
ni lo necesito.
Yo ya siquiera divago,
porque estás aquí, conmigo.
A mi mayor merced y menester. A Hipatia.

Me encanta, es un poema digno de la impronta de los grandes literatos. Doble Bravo para el autor.
ResponderEliminar